Ayer a la tarde escuché una conversación clandestina, un diálogo vedado a los humanos. Era la brisa erotizando el jardín con deliciosa caricia. Árboles y flores respondían perdiendo la cabeza. Tanto así que descorteses al cósmos, Ellos olvidaron su estación. Y ahora, secretamente por mi ventana, espío un Otoño perdido, mis ojos testifican la sensual anacronía, respiro aire de Primavera en mi jardín.
No hay comentarios:
Publicar un comentario