Debería agradecer a todo el movimiento del universo, tanto al origen, -si es que hubo- como al avance de ese origen y sus indefinidos efectos-causas-efectos y nuevas causas. Ya que hoy, la sima del tiempo, mi presente, mi acto de escribir, es un efecto entre millones de efectos simultáneos y ancestrales. Por este motivo, siento la obligación de dar gracias a la extraña configuración del mundo que devino en mi mano desnudante, atrevida y desafiante.
No puedo evitar saber que en las partículas atómicas iniciales del Todo, habitaba paciente este arte simbólico, de piezas semánticas imprecisas y cambiantes.
Como eludir el cuerpo que escribe aguardando silencioso antes del inicio del universo. Sé que estuve, en eternidades anteriores, desparramado en todas las dimensiones de la Nada, para nacer hace 21 años con la intención de escribir hoy sobre este papel.
Gusto de escribir.
¡Tremendo fenómeno cósmico!
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