viernes, 9 de septiembre de 2011


Por las noches, cuando todos duermen y nadie mira, el Mundo entra en delirio y acurruca su vastedad para entrar en la pequeñez de nuestros sueños. Atenta a las primeras claridades, el Alba lenta le susurra y desembriaga para volver a la cordura del día.

Delirante y cuerdo es el Mundo.

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